La Archidiócesis de Madrid ha expresado su preocupación por la filtración y publicación de información relacionada con la resignificación del Valle de los Caídos.
Este pronunciamiento surge en medio de un diálogo abierto que involucra a la Santa Sede y al Gobierno de España, quienes están a cargo de las negociaciones. Hasta ahora, se ha acordado que la comunidad benedictina permanecerá en el lugar, la Basílica no será desacralizada y todos los elementos religiosos fuera de ella serán respetados. El Cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha participado en este proceso como interlocutor en una comisión eclesial. Sin embargo, la Archidiócesis ha aclarado que, a pesar de su participación, no tiene jurisdicción sobre la Basílica ni sobre la comunidad religiosa que reside allí.
La Archidiócesis de Madrid ha manifestado su pesar por la filtración y difusión de ciertas informaciones publicadas recientemente en relación a la resignificación del Valle de los Caídos, en el marco de un proceso abierto de diálogo. Hasta el momento, lo único que se ha acordado de manera definitiva es la permanencia de la comunidad benedictina, la no desacralización de la Basílica y el respeto a todos los elementos religiosos ubicados fuera de ella.
Cualquier otro aspecto vinculado a la resignificación es competencia exclusiva de la Santa Sede y el Gobierno, quienes han llevado a cabo las negociaciones. En cuanto a las intervenciones dentro del templo, estas se estudiarán respetando los criterios litúrgicos y el propósito para el que ha sido erigida la Basílica, asegurando un acceso independiente.
El cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, ha participado en este proceso como interlocutor designado dentro de una comisión eclesial. En este contexto, se ha producido un intercambio de notas privadas sobre cómo articular la resignificación del Valle de los Caídos, garantizando siempre el respeto a los elementos religiosos y la permanencia del culto en la Basílica.
Desde la Archidiócesis de Madrid se ha querido recalcar que todas estas cuestiones han sido objeto de intercambio de cartas y notas de trabajo. Asimismo, ha reiterado que, más allá de la actividad pastoral, su papel es de acompañamiento, pero sin tener jurisdicción sobre la Basílica ni sobre la comunidad religiosa que allí reside.
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