La Comisión Diocesana de Justicia y Paz de la archidiócesis de Madrid celebrará la quinta Eucaristía por la Paz de las ocho programadas para el curso 2024-2025.
Este evento tendrá lugar el jueves 3 de abril a las 20:00 horas en la parroquia Santísimo Redentor, ubicada en la calle de Félix Boix, 13, dentro de la Vicaría I. Ignacio María Fernández, consiliario de dicha comisión, explica que estas vigilias buscan enfatizar el valor de la oración común en la construcción del Reino de Dios, y mostrar la solidaridad de la Iglesia con las víctimas de la violencia. A su vez, subraya que la guerra contradice el Reino de Dios al atentar contra la vida, considerada el mayor don divino.
La archidiócesis de Madrid acogerá una nueva Eucaristía por la Paz, organizada por la Comisión Diocesana de Justicia y Paz. Esta será la quinta de las ocho programadas para el curso 2024-2025, con una en cada Vicaría territorial. La próxima se celebrará en la Vicaría I, en la parroquia Santísimo Redentor, ubicada en la calle de Félix Boix, 13, el jueves 3 de abril a las 20:00 horas.
Ignacio María Fernández, consiliario de la Comisión Diocesana de Justicia y Paz, explica que el sentido de estas vigilias es, en primer lugar, significar "el valor que tiene la oración para construir el Reino de Dios". Según Fernández, una de las cosas más contrarias a la construcción del Reino es la violencia. En este sentido, afirma que "la guerra es negar el Reino de Dios".
Además, Fernández destaca que con las vigilias se resalta "el valor de la oración común, de rezar todos juntos". Asimismo, señala que son un testimonio de amor a las víctimas que ofrece la Iglesia y una muestra de su preocupación "por la conversión de los pecadores". Según el consiliario, la Iglesia debe testimoniar que "en su corazón late el sufrimiento del mundo" y que "no está ajena al dolor" de las personas. Fernández subraya que "la guerra ataca el mayor don de Dios, que es la vida y el poder vivir como hijos suyos".
Finalmente, Fernández justifica la celebración de vigilias de oración por la paz debido a la "propia incapacidad de construir un mundo justo" y libre de violencias "sin la ayuda de Dios". Además, explica que el hecho de que las vigilias diocesanas por la paz vayan rotando por vicarías "es buscar la cercanía, reconocer el valor de la encarnación territorial de la diócesis y facilitar el acceso a todo el mundo".
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