El pasado sábado 1 de febrero, en la parroquia de San Alberto Magno, María presentó a sus tres hijos que no llegaron a nacer, inscribiéndolos en un libro de Bautismo de Deseo, un acto que ella describe como "traerlos de vuelta a casa".
Este acto de reconocimiento por parte de la Iglesia, que también fue celebrado en la parroquia Nuestra Señora del Bueno Suceso, es una forma de duelo y aceptación para los padres que han perdido a sus hijos antes de nacer. En total, se presentaron 37 niños. Además de María, Carmen y Pablo también participaron.
El sábado 1 de febrero, María presentó a sus tres bebés que no llegaron a nacer en la parroquia de San Alberto Magno. Estos fueron inscritos en un libro de Bautismo de Deseo, un acto que María describe como "traerlos de vuelta a casa". A pesar de tener las ecografías de sus hijos no nacidos en la mesilla de noche, María confiesa que es un recuerdo que se guarda en el fondo, oculto a veces por un sentimiento de culpa y preguntas sobre qué pudo haber hecho mal.
Este acto de reconocimiento y acogida por parte de la Iglesia es un paso importante para los padres. Los hermanos de los bebés, ya veinteañeros, estaban al tanto de la existencia de estos tres, ya que los abortos fueron intercalados. El sábado fue el gran día de la memoria, un día de fiesta en el que las chicas se vistieron especialmente para la celebración.
María explica que después de cada legrado, la tristeza y la culpa se unen al no poder hacer el duelo. Se debe volver rápido a la vida normal como si nada hubiera ocurrido. Pero el sábado, María supo que sus hijos están en el cielo, y ahora tiene tres velas en el salón de su casa, una por cada bebé.
En la celebración también estuvieron presentes Carmen y Pablo. Hace más de diez años, su sexta hija, Carmencita, nació a término, pero muerta. Pablo, el padre, relata que es una figura que se queda oculta cuando hay un aborto. Asegura que el padre tiene que estar fuerte, pero es el gran olvidado; nadie pregunta cómo está él.
Pablo confiesa que lloraba a escondidas, en el coche, cuando iba a trabajar. Se enfadó con Dios y no entendía por qué les hacía pasar por esto. Con el tiempo, se dio cuenta de que el dolor hay que superarlo de forma conjunta y que hay que pedir ayuda. Carmen y Pablo acudieron a algunas asociaciones de duelo perinatal, pero sin ninguna orientación religiosa.
La celebración del sábado fue la forma de constatar que Carmencita está en el cielo por el Bautismo de deseo de sus padres, y de "oficializar la vida de nuestros hijos". "Mientras no nos olvidemos de ellos, siguen vivos con nosotros", afirman.
Además de en San Alberto Magno, donde se presentaron una quincena de bebés, la celebración de la presentación de los niños y su inscripción en el libro, no sacramental, del Bautismo de deseo se celebró en la parroquia Nuestra Señora del Bueno Suceso. Un total de 37 hijos fueron presentados al Señor.
Escribir un comentario